Características afectivo-sociales de los niños de 1 a 2 años
A lo largo de este año van descubriendo su identidad y sus diferencias con respecto a los demás. Son muy curiosos, observan y aprenden de las relaciones que establecen. Imitan al adulto en sus juegos. Es muy importante que sientan afecto, cariño, comprensión… para que se sientan seguros.
A partir de los 18 meses comienzan la etapa de la negación, aparecen las rabietas y las conductas rebeldes, en un intento por imponer sus deseos. Van a medir los límites con cada persona, distinguiendo perfectamente hasta dónde pueden llegar con cada una.
Juegan individualmente mucho tiempo, pero llegan a participar en actividades de grupo en períodos cortos, si se sienten motivados. Poco a poco, comienzan a interrelacionarse con otros iguales y a gustarles el contacto con ellos, sin embargo, se resisten a compartir algo que es suyo.
Muestran una gran expresividad, manifiestan sus sentimientos y emociones de forma entusiasta mediante besos, caricias y abrazos. No les gustan los cambios: con las rutinas y el orden sienten más seguridad.
De 2 a 3 años
Hasta los dos años, han sido dóciles. A partir de este momento empiezan a tener conciencia de su ser independiente, distinto de los demás. Es cuando comienzan sus reacciones tercas y obstinadas, su etapa negativa. Necesitan decir “no” para probar su fuerza frente a los demás, su independencia.
A pesar de ello, muestran a menudo conductas mimosas, buscando proximidad y cariño, porque todavía dependen de la persona adulta para la mayoría de sus actividades.
A partir de este momento, necesitan el contacto con otros iguales para relacionarse y aprender a jugar y a compartir. Todavía les costará compartir porque son egocéntricos y tienen un fuerte sentido de la posesión de sus cosas. A esta edad son frecuentes las rabietas.
Les encanta jugar a esconderse y aparecer, y muestran un cierto sentido del humor en este tipo de actividades.








